Novedades

Los mejores lugares porteños para disfrutar de un buen whisky - 25/05/2016

Los mejores lugares porteños para disfrutar de un buen whisky

El otoño trae a Buenos Aires el fresco y el color de la madera, el mismo que lleva el whisky en su ADN. Regalo de los dioses celtas que revive a los muertos y los defiende del frío. Agua de vida según su etimología, fuente de inspiración y delirio para talentos como Dylan Thomas, Frank Sinatra o Ernest Hemingway. De Escocia, Irlanda, Gales, Japón, Estados Unidos, Canadá, India, Argentina. Single Malt, scotch, blends, bourbon, rye, corn. El psicólogo rubio, según el poeta Fabián Casas. La luz del sol en estado líquido, escribió George Bernard Shaw. Decí whisky. Y sonreí.

Museo del Whisky

Cuando Miguel Ángel Reigosa sube al segundo piso de la increíble casona donde funciona el Museo del Whisky, señala las vitrinas de su colección y dice “está es mi vida”: tres mil botellas de todos y cada uno de los whiskies del mundo, divididos por destilería y con joyas que incluyen un Royal Salute 50 años, botellas en forma del escarabajo de Volkswagen o las que se utilizaron en el vuelo inaugural del Concorde. Se trata de la segunda colección más importante del planeta -la primera pertenece a una destilería escocesa- y ¡están todas llenas!

Visitar el museo es un gran plan para los aficionados a la bebida, pero también para los curiosos. Además de conocer la colección, se pueden comprar botellas únicas en el país o beberlas en una lujosa barra, en las mesas, en el patio descubierto o en alguna de las salas privadas. En el lugar funciona la sede del Whisky Malt Argentina, el club que fundó Reigosa y que cuenta con más de cuatro mil socios y franquicias en todo el interior. “Esta sala, por ejemplo -dice Miguel mientras señala un sector donde unas modernas lámparas colgantes generan un ambiente confortable-, es idéntica a la de Johnny Walker en el Free Shop de Shangai”. El museo, su lounge bar y su restaurante tienen todo el glamour y el confort que un bebedor de whisky necesita para disfrutar de su bebida. Los socios tienen un 40 % de descuento en todos los precios.

La oferta en las que brillan los Single Malt es casi infinita. Basta hacer la cuenta: si probamos uno por día, tenemos para un año. Reigosa insiste. Ya que viniste acá, por qué no probar algo nuevo que no se consiga en otro lado como los Connoisseurs Choice de Gordon & MacPhail ($ 430). Se trata de una embotelladora independiente que compra los mejores destilados sin añejar, los guarda en sus propios barriles de roble y los envejece a conciencia. Hay Craigellachie 97 y 99, Glendullan 01, Tullibardine 93 -un elixir mágico-, entre otros. ¿Maltas? Todas: cuatro tipos de Bruichladdich, todos los The Balvenie, The Dalmore, The Glenlivet, The Macallan, ocho variedades de Glenfiddich, Glen Moray, Jura, Whyte & Mackay yTomatin. Tenga cuidado, al probar estas maltas se dará cuenta de que todo destilado que haya tomado hasta el momento le parecerá agüita sucia. Blends para todos los gustos. Destacan algunas perlitas como el Royal Salute 21 años ($ 400), Ballantine’s 30 años ($ 600) o Buchanan’s 18 años ($ 280). Hay buenos irlandeses entre los que brilla el Connemara ($ 250) y el Tyrconnell Sherry o Port, añejados en barricas de jerez el primero y oporto el segundo ($ 280). Por los precios no se preocupe, que hay cosas más baratas. Importante: Reigosa comercializa La Alazana, el primer Single Malt argentino hecho en Chubut que, según Miguel, deberíamos estar orgullosos de tener. El fanatismo ha llevado al presidente del club a desarrollar un agua oligomineral -William Wallace- de ph neutro y baja en sodio, ideal para abrir un destilado con algunas gotas. Hay pocos platos para hacer fondo y se venden habanos para maridar, en el patio, con las maltas.

Monroe 3980, Coghlan. De martes a sábado, de 17 a 3. clubdelwhisky.com

Volver al listado
x

Garantía Carlson